Por Vidal Llerenas Morales - El Economista
Dani Rodrik y Joseph Stiglitz son dos rockstars de las narrativas económicas críticas del consenso neoliberal, desde hace rato, cuando eso todavía no estaba de moda. El primero cuestionó los beneficios de la globalización, apuntó sus riesgos y pidió mecanismos de gobernanza para el comercio global. El segundo fue el teórico de la fallas de mercado y después de la necesidad de considerar la desigualdad como el principal objetivo económico a combatir. Ellos recientemente publicaron New Growth Strategy for Developing Nations, como un documento de trabajo de la escuela Kennedy de Harvard. Seguramente pronto veremos un libro y distintas iniciativas de investigación y de incidencia en políticas en torno a esa iniciativa. Rodrik y Stiglitz argumentan que los países en desarrollo tienen que cambiar su estrategia basada principalmente en la integración a la economía global. Antes, los modelos a seguir eran los asiáticos, de pasar de un periodo de sustitución de importaciones a otros orientados a las exportaciones, o el de simplemente abrir la economía, para aprovechar las ventajas competitivas y desarrollar una industria exportadora. En ambos casos, se requiere invertir en capital humano, en infraestructura y en tener un buen manejo de la economía para poder participar en las cadenas globales de valor, especialmente en la manufactura, gracias a la ventaja de ofrecer mano de obra a menor precio. Una buena cantidad de países pudieron lograr periodos de estabilidad y de crecimiento por algún tiempo con este modelo, muchos otros fallaron.
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