Pablo Zárate - El Economista
En distintos momentos de este sexenio, Pemex se ha ganado las distinciones globales más vergonzosas: el mayor ‘ángel caído’; la petrolera más endeudada; la empresa con más muertos por covid-19; la (¿única?) compañía de perfil global que prácticamente duplicó sus emisiones de gases de efecto invernadero; la compañía que incendió el mar.
Ya no hay lugar a duda, además, de que incumplió escandalosamente las promesas de subir su producción. Quizás ya ni quiera acordarse, pero unas semanas antes de que López Obrador asumiera la presidencia, su ahora director general juraba que Pemex cerraría el sexenio produciendo 2.48 millones de barriles diarios de crudo. A noviembre del año pasado, andaba en 1.55; 1.84 si generosamente le sumamos los condensados.
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