León Bendesky - Periódico La Jornada
El Estado colapsa, sustancialmente, cuando no puede proteger los derechos y, aún más, la vida de sus ciudadanos. Eso es lo que está pasando hoy en Ecuador; eso ocurrió en El Salvador y el fenómeno se despliega con distintas modalidades, pero con un mismo eje, por toda la región de América Latina, segada por el bárbaro crecimiento de la violencia.
Utilizo aquí como referencia un fragmento de un estudio publicado en Montevideo el pasado diciembre. “Latinoamérica es la región más violenta del mundo, de acuerdo con la evolución de los homicidios y la naturaleza de ciertos crímenes… La violencia rapaz … no ocurre únicamente en el bazar de las economías irregulares, semilegales y abiertamente ilegales. Los mercados ilícitos se desarrollan necesariamente en el mercado formal y se alimentan de él, de actores convencionales posicionados en cargos clave (migración, aduana, intermediación financiera, puestos de frontera, comercio exterior, etc.)”. Ese último etcétera es ciertamente muy largo. (https://bit.ly/48uRvEn).
No hay comentarios:
Publicar un comentario