Orlando Delgado Selley - Periódico La Jornada
En la discusión sobre lo que deben hacer los bancos centrales cuando suben los precios de los bienes que típicamente compran los consumidores hay dos posiciones fundamentales: los que piensan que es importante calibrar los efectos negativos de la elevación de las tasas de interés sobre la inversión y el empleo y, en consecuencia, se preocupan por aspectos básicos para las personas, a los que se denomina palomas, y los que sostienen que la tarea fundamental de los bancos centrales es controlar la inflación, porque la elevación de precios afecta las demás variables económicas y, según ellos, afecta principalmente a los más pobres, a los que se denomina halcones.
La manera en que actuaron los bancos centrales desde enero de 2021 cundo inició la oleada inflacionaria es parte de la discusión entre palomas y halcones. Durante los tres primeros trimestres de 2021, los bancos centrales consideraron que el aumento de precios era un asunto temporal y que no ameritaba que se modificaran las decisiones monetarias que mantenían las tasa en niveles mínimos. Al persistir la inflación, la presión de los halcones aumentó y los bancos centrales reconocieron que se habían equivocado y decidieron elevar las tasas de interés.
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