sábado, 10 de junio de 2023

CIELOS NARANJAS, ALERTAS ROJAS Y FUTURO

  • Dentro de poco sufriremos catástrofes climáticas aún mayores. Ese escenario ya está aquí; basta con mirar arriba 

Una mujer con mascarilla fotografía el cielo de Nueva York el 7 de junio. ANGELA WEISS (AFP)

Paul Krugman - El País

Así es como termina el mundo. No con un estallido —es decir, con una catástrofe universal repentina—, sino con una serie de catástrofes locales más pequeñas que van aumentando de tamaño y extendiéndose. He visto un sorprendente número de quejas sobre el espacio dedicado en los medios a los cielos naranjas y las alertas rojas de Nueva York. James Fallows, exdirector de The Atlantic, escribe: “Cualquiera que haya vivido en una gran ciudad china o india en las dos últimas décadas, o en el noroeste del Pacífico, la zona de la bahía de San Francisco o el sur de California durante los incendios de Estados Unidos y Canadá está pensando: ‘Sí, nos dan pena todos los que están en Nueva York, asfixiada por el humo. Y no podemos no darnos cuenta de la diferencia de atención prestada por la prensa”. Es verdad, pero la polución del aire en las ciudades asiáticas es producto de las condiciones locales. El reciente agravamiento del problema de la contaminación debida a los incendios forestales en el oeste de Estados Unidos, en cambio, ha sido un presagio del desastre climático que se avecina, y debería haberse considerado como tal. Sin embargo, la cuestión no es que el desastre de la calidad del aire de Nueva York esté recibiendo demasiada atención, sino que sus predecesores no recibieron la suficiente.

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