- “Aprender a invertir no es simple, es una labor ardua que toma toda la vida. Lamento desengañar a más de uno”, dice Edgar Arenas. Descubre cuáles de las lecciones más valiosas de Buffett adquirió.
Nadie nació sabiendo invertir. Muchos inversionistas (me incluyo) utilizamos la narrativa del éxito de Warren Buffett, quien inició sus andanzas en el mercado de valores con solo 12 años y que, después de 80, lo han convertido en una inspiración y en el líder de una filosofía de inversión que no tiene comparación en el mundo y en la historia. Pero no todos somos Warren.
Para ser franco, en 22 años que llevo involucrado de forma profesional en la gestión patrimonial, no conozco a nadie que tenga una lucidez para invertir como la tiene el oráculo de Omaha; ni tampoco conozco a alguien que haya empezado a invertir tan joven. El proceso que ha vivido Warren conlleva algo que es plausible, no solo en las inversiones, sino en cualquier actividad: una voracidad implacable por aprender.
Charlie Munger, quien es compañero de aventuras y sabio consejero de Warren dijo: “Aquellos que siguen aprendiendo seguirán creciendo”. No está nada mal para una persona que tiene 99 años.

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