- Es una parte de la historia de Corea del Sur que lleva mucho tiempo enterrada: mujeres que fueron obligadas por la fuerza, el engaño o la desesperación a prostituirse, con la complicidad de sus propios líderes.
Por Choe Sang-HunPhotographs by Jean Chung - The New York Times
Para este artículo, Choe Sang-Hun examinó documentos gubernamentales desclasificados y entrevistó a seis mujeres que trabajaban en campamentos en torno a bases militares estadounidenses en Corea del Sur.
DONGDUCHEON, Corea del Sur — Cuando Cho Soon-ok tenía 17 años en 1977, tres hombres la secuestraron y la vendieron a un proxeneta en Dongducheon, una ciudad ubicada al norte de Seúl.
Estaba a punto de empezar la secundaria, pero en vez de perseguir su sueño de convertirse en bailarina, se vio obligada a pasar cinco años bajo la constante vigilancia de su proxeneta, acudiendo a un club cercano para realizar trabajos sexuales. Sus clientes eran soldados estadounidenses.
El eufemismo “mujeres de consuelo” suele referirse a las coreanas y otras mujeres asiáticas que durante la Segunda Guerra Mundial fueron obligadas a la esclavitud sexual por los japoneses. Pero la explotación sexual de otro grupo de mujeres continuó en Corea del Sur mucho después de que terminara el dominio colonial japonés en 1945, y fue facilitada por su propio gobierno.

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