- El presidente López Obrador, hábil como es, ha comenzado la operación cicatriz… incluso antes de que hayan sido designadas las candidaturas.
Tras el cónclave de los aspirantes presidenciales con López Obrador el pasado 28 de abril en Palacio Nacional, quedó claro que los dos grandes contendientes son Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard (primero de izq. a der.), apunta Javier Rosiles Salas. (Foto: Presidencia)
El presidente Andrés Manuel López Obrador no adelantó en estos días la sucesión, sino el proceso de cicatrización de las heridas que dejará el que Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, se convierta en la candidata presidencial de Morena.
Sin una oposición fuerte, capaz de competir al oficialismo en la liza electoral de 2024, el presidente entiende que su principal desafío será evitar o, por lo menos, suavizar los desacuerdos que su decisión de elegir a Sheinbaum provocará. Pero no solamente es la elección presidencial, sino también el acuerdo y reparto de los miles de cargos que estarán en disputa de manera concurrente.

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