Lorenzo Meyer - Diario de Yucatán
Las grandes utopías políticas de los últimos siglos estimularon la imaginación y la acción de millones, pero hoy, y en tanto visiones de un futuro posible para la humanidad, ya dejaron de funcionar o casi. No obstante, quizá ciertas propuestas de futuro más modestas y nacionales aún puedan operar como micro utopías que despierten la imaginación de un número significativo de ciudadanos y los movilicen para la acción en sus localidades.
Hoy por hoy, en México, el proyecto encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y más recientemente el de Gustavo Petro en Colombia, pueden verse como otros tantos esfuerzos para movilizar a una parte de sus sociedades —básicamente a quienes habitan en las amplias bases de las respectivas pirámides sociales— y unir voluntades para superar en nombre de un futuro local los muchos obstáculos que implica el rehacer estructuras sociales históricamente injustas consolidadas a lo largo de siglos de prácticas extractivas en beneficio de las minorías dominantes. Su utopía consiste en la construcción de una comunidad nacional compatible con los estándares de justicia y bienestar de nuestra época.
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