- Una conversación de 16 minutos con el senador Alejandro Armenta marcó la agenda política de la semana, dejó memes hasta el cansancio y una sombra rara sobre la presidenta de la Corte en el momento en el que más necesita mostrarse pulcra
Georgina Zerega - El País
—Hola. Soy Norma Piña.
El mensaje fue el prefacio del desastre. Como si de un vecino cualquiera se tratara, la presidenta de la Suprema Corte mexicana se presentó así en una serie de mensajes que envió por Whatsapp al senador de Morena Alejandro Armenta esta semana. Unos mensajes que volaron por los aires, aunque sea por un rato, la imparcialidad de la institución y que sirvieron de combustible a la guerra que mantiene el Gobierno mexicano contra el máximo tribunal de justicia del país. El cruce, insólito de inicio a final, terminó siendo la comidilla de la semana.
—Hablo a nombre estrictamente personal pero lo sostengo en público. ¿Usted puede ver a los ojos a sus hijos o hijas después de lo que dice?
El primero de muchos errores que comete la ministra al mandar estos mensajes es abandonar los canales institucionales de comunicación que tiene para hablar con los otros poderes, y usar en su lugar vías informales. Un gesto poco listo ante las decenas de comunicaciones privadas de políticos que se difundieron en el último tiempo como armamento de batalla. Basta recordar la guerra de audios que acorraló a Alejandro Alito Moreno hasta hace muy poco. El segundo de muchos errores fue creer que podía mantener una conversación como si fuera Norma Piña la señora, y no Norma Piña la presidenta de la Suprema Corte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario