León Bendesky - Periódico La Jornada
El escenario económico recesivo del que se habla desde hace meses, se está confirmando a medida que se han ido alzando las tasas de interés para atajar a la inflación. Así lo expresan las previsiones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en el reciente informe de Perspectivas de la Economía Mundial, publicadas este mes.
La fase que precedió dicha situación estuvo marcada por algunas señales de resistencia, principalmente en la demanda de fuerza de trabajo, sobre todo en Estados Unidos. Pero, finalmente, el ajuste se estaría produciendo ya, lo que provocará condiciones de menor crecimiento que coexistirán, por un periodo indefinible ahora, con tasas de inflación que, a pesar de irse contrayendo, siguen en niveles altos, por encima de los rangos fijados por los bancos centrales. Estos no tienen más alternativa que seguir las pautas de control, pues una de las condiciones prevalentes de la política monetaria es su consistencia y credibilidad para los agentes relevantes del mercado, que son los grandes bancos y las cada vez más prominentes instituciones financieras no bancarias (o bancos sombra por la escasa regulación a la que están sujetos).
En Estados Unidos la inflación registró una tasa de 5 por ciento anual en marzo; por debajo de 6.4 de enero y 6 por ciento de febrero. Fue en junio de 2022 cuando llegó al punto máximo de 9.1 por ciento. Cito el caso de Estados Unidos, pues la política de alza de las tasas de interés aplicada para contener el crecimiento del índice de los precios al consumidor impacta al resto de los mercados financieros. El caso de México es una clara muestra y ha llevado a una distorsión con la apreciación del tipo de cambio del peso frente al dólar que acarrea una mayor entrada de capitales de una naturaleza especulativa. Es deuda pública que hay que pagar con altas tasas y en el momento de un ajuste puede ser de consecuencias relevantes.
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