- Lo que trasluce es que Sheinbaum no quiere tener un careo frente a la opinión pública sin la protección del presidente Andrés Manuel López Obrador, dice Raymundo Riva Palacio.
Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Claudia Sheinbaum, literalmente, bateó a Marcelo Ebrard y a sus pretensiones para evitar asimetrías en el proceso de selección de la candidatura presidencial de Morena y que se coloquen en el aparador de la opinión pública para que los midan y los juzguen. La jefa de Gobierno dijo que ni ve la necesidad de renunciar, ni tampoco ve conveniente debatir en el primer trimestre del año. En el primer caso, porque fue electa, que es una respuesta bastante débil; en el segundo, para no quitar reflectores de las elecciones para gobernador en el Estado de México y Coahuila, que es una reacción cuestionable.
Lo que trasluce es que Sheinbaum no quiere tener un careo frente a la opinión pública sin la protección del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin él, Sheinbaum sería una militante de izquierda reconocida, pero sin el tamaño o los méritos para aspirar a la Presidencia. De su mano, Sheinbaum es la principal contendiente a la candidatura. Se entiende de esta forma su rechazo a las propuestas de Ebrard, pues sus promociones nacionales carecerían del acarreo de quienes acuden pensando que con el respaldo de López Obrador será la próxima presidenta, y los apoyos económicos que ha recibido no tendrían la fluidez actual.
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