Enrujque Campos Suárez - El Economista
Hay quien todavía no sale de su casa si no lee su horóscopo o quien, en su justo derecho, consulta las cartas del tarot para conocer qué le depara el destino.
Hay quien se aventura a predecir el futuro, ya sea por creer en la magia, por tener los conocimientos para interpretar las señales o bien por interés de que las cosas vayan en determinada dirección. La realidad es que en todos los casos no hay certeza en poder adivinar lo que viene.
La semana pasada los mercados escucharon dos voces de alta influencia que anticipan lo peor para el futuro económico y financiero de Estados Unidos y con ellos, del mundo entero. No son las únicas voces que anticipan algo terrible, pero éstas son dos personalidades influyentes.
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