- El fiscal está echando espuma por la boca y, como ha sucedido muchas veces en los últimos 20 años, fuera de control”.
Raymundo Riva Palacio - el Financiero
Las fotografías de Emilio Lozoya cenando en el restaurante Hunan han tenido un impacto más profundo dentro del gobierno de lo que se ha documentado y apreciado. Fracturó la relación de confianza entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el fiscal Alejandro Gertz Manero, y al mostrarse obscenamente los privilegios para un exfuncionario corrupto al que acogieron para darle sentido a la lucha contra la corrupción, se generó una fuerte tensión entre ambos por el ridículo en el que quedaron.
Gertz Manero está enfurecido como difícilmente había estado en el sexenio, y debe sentirse humillado porque fue regañado, maltratado e incluso, trascendió, insultado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Al Presidente, sin embargo, no le falta razón en haber tundido al fiscal.
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