Carlos Ímaz Gispert* - Periódico La Jornada
En la presidencia de López Obrador, como producto de la acción de gobierno, es posible afirmar que el Estado mexicano está recuperando su responsabilidad social y económica. Se dice fácil, pero tras 38 años de neoliberalismo no resulta una tarea menor recuperar la rectoría económica del Estado y su capacidad redistributiva de la riqueza.
Parece una hazaña difícil de imaginar luego de casi cuatro décadas de saqueo y corrupción, en un país en guerra durante 12 años y más de 200 mil muertos; con una deuda social inconmensurable; con una pauperización brutal de los salarios (74 por ciento de pérdida del valor real durante el periodo neoliberal) y de las prestaciones laborales (millones de trabajadores en outsourcing); con multimillonarios pasivos que atender en obra y gasto público y una deuda pública enorme (con intereses anuales de 400 mil mdp). Por si fuera poco, hay que agregar una pandemia que prácticamente paralizó la actividad económica durante la mitad de lo que va de este gobierno.
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