- El Presidente le fue quitando rápidamente atribuciones y dejó de escucharlo en los últimos días, comenta Raymundo Riva Palacio.
Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Las imágenes de la cara de Julio Scherer en el momento en que el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó su renuncia a la Consejería Jurídica de la Presidencia durante la mañanera, mostraron al siempre energético exfuncionario totalmente abatido. Debió haber sido muy difícil mantener su decisión de irse, porque el Presidente no quería que renunciara, y durante todo el miércoles se dio un tour de force entre dos personalidades duras y complejas. La conclusión fue muy cruel, cuando se observan las cosas y no sólo se ven. Si Scherer sintió que tras su plática del martes la relación había quedado en muy buenos términos y sería un asesor externo del Presidente, ayer debió haberse dado cuenta de que la realidad sería muy diferente.
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