Howard Davies - El Economista
La flexibilización cuantitativa corre el riesgo de generar sus propios ciclos de auge y caída y, por lo tanto, puede verse como un ejemplo de inestabilidad financiera creada por el Estado. Los gobiernos deben abandonar ahora la ficción de que los bancos centrales crean dinero independientemente del gobierno y deben gastar ellos mismos el dinero creado a petición suya.
EDIMBURGO – Hace unos diez años más o menos, la palabra inglesa exit (“salida”) se empezó a usar como sufijo. El primer ejemplo fue en Grexit, para referirse a la posibilidad de que Grecia abandonara la eurozona. Luego hizo su breve aparición el Italexit (y últimamente se reactivó en la derecha italiana). Pero ninguna de las dos salidas sucedió. Tampoco el Frexit, es decir, la retirada unilateral de Francia de la Unión Europea. La dirigente ultraderechista Marine Le Pen coqueteó con la idea, pero después la abandonó. Y el único candidato que la propugnó en la elección presidencial francesa de 2017, François Asselineau, apenas consiguió el 0.9% de los votos.
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