Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
No sobra insistir: la humanidad vive no sólo una época de turbulencia y cambio, sino un auténtico, cuanto ominoso, cambio de época. Así lo propuso preclaramente Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, en 2009, de cara a la que entonces parecía la más grande de las crisis. No llegó a ocurrir, pero sucede que ahora enfrentamos una coyuntura similar.
Natura y especie se dan la mano, no hacia el progreso ininterrumpido en el que fuimos educadas centenas de generaciones desde finales del siglo XVIII, sino para ponernos al borde de situaciones que no pocos califican de apocalípticas. Fin de época, sin relevo a la vista.
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