Sergio Aguayo - El Siglo de Torreón
Entre tantas desgracias y desastres naturales, llega como buena noticia la transformación de las reglas no escritas de participación en la vida pública. Es un logro conjunto del presidente y de sus opositores.
Reconozcamos, de entrada, la destrucción del sistema de partidos tradicional. Se han achicado y marginado de los grandes debates nacionales, se concentran en administrar sus prerrogativas y en meter a sus cuadros en los cargos públicos. Las batallas por el México del futuro las libran la 4T que obedece al presidente y una abigarrada constelación de actores. Hay de todo: medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil (OSC), Instituto Nacional Electoral, empresarios, etcétera.
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