Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
Desde Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador se metió a operar personalmente para asegurar la aprobación de la Ley de Revocación de Mandato que se ha convertido en una prioridad, pero también en una obsesión para el mandatario. En una reunión que sostuvo ayer con algunos de sus más cercanos colaboradores, el Presidente revisó la votación que tuvo lugar en las comisiones legislativas, en la que se aprobó el dictamen de la iniciativa que se pretende aprobar en un periodo extraordinario de sesiones en el Senado antes del 1 de septiembre.
La urgencia que tiene el Presidente para que salga la Ley de Revocación se reflejó en la instrucción directa que les dio a sus colaboradores para que hablaran con los dirigentes del Partido Verde Ecologista de México porque sus senadores y diputados no votaron a favor del dictamen en la reunión de las Comisiones de la Permanente que se realizó el pasado lunes. “Tenemos que asegurar los votos de los Verdes para la votación en el pleno”, ordenó.
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