Enrique Quintana - El Siglo de Torreón
“Siempre debes poder predecir lo que sigue y entonces tener la flexibilidad para evolucionar”. MARC BENIOFF
En esta ocasión el Gobierno por lo menos negoció con el sector privado y aceptó eliminar algunos de los elementos más dañinos de la medida. No hay duda, sin embargo, de que la prohibición de la subcontratación destruirá empleos y disminuirá la competitividad de las empresas mexicanas. Lo entendía hace un año el propio presidente López Obrador, quien afirmó el 27 de marzo de 2020: “Por lo pronto no creo que sea el momento de atender esto”. Sin embargo, el senador Napoleón Gómez Urrutia insistió hasta conseguir lo que anhelaba: prohibir una de las formas de contratación que más empleos han generado en nuestro país.
Lo peor es que la nueva prohibición -paradójica para un presidente que repite siempre la frase “prohibido prohibir”- se basa en un diagnóstico equivocado. El senador y algunos funcionarios del Gobierno argumentan que las empresas realizan subcontrataciones para evadir sus obligaciones fiscales o laborales, pero la ley actual ya obliga al subcontratante a hacerse responsable de las obligaciones legales del subcontratista. Si bien es cierto que algunas empresas de subcontratación pagan salarios artificialmente bajos para disminuir sus cuotas del IMSS, también lo hacen firmas que no son de outsourcing; el problema no tiene nada que ver con la subcontratación. El presidente ha afirmado que la razón por la cual hay una disminución importante de empleos formales en diciembre de cada año es la subcontratación; no sabe, al parecer, que es un mes en el que vencen muchos contratos temporales de empleo, lo cual no tiene nada que ver con la subcontratación.
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