Carlos M. Urzúa - Expreso
El 21 de marzo pasado, justo el día del natalicio de Benito Juárez, el presidente López Obrador anunció, inesperadamente y con evidentes propósitos partidistas, un cambio en el programa federal de la pensión para los adultos mayores.
Tras ponderar seguramente con preocupación las elecciones del próximo 6 de junio, López Obrador hizo saber a todos los mexicanos que a partir de julio, en apenas tres meses, la pensión para los adultos mayores será garantizada a quienes tengan 65 años o más.
Ese programa se circunscribía, hasta hoy, a la reforma hecha en 2020 del artículo cuarto constitucional: “Las personas mayores de 68 años tienen derecho a recibir por parte
del Estado una pensión no contributiva en los términos que fije la Ley”. Pero a partir de julio el número 68 se transformará, por designio presidencial, en 65.
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