Sergio Aguayo - El Siglo de Torreón
Porfirio Muñoz Ledo, diputado de
MORENA, ha elevado los decibeles
de su crítica. Hace unos días se quejó de que su bancada actúa “siempre con
línea”. Sarcástico, lanzó un “llamado a
los pastores” para que liberen a los “borregos”.
Los éxitos electorales de MORENA
fueron espectaculares, porque insistieron
una y otra vez, en que ellos sí serían una
fuerza política renovadora. En sus casi
dos años en el Congreso de la Unión, MORENA ha replicado los hábitos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y
las taras del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Del PRI, tomaron la disciplina de votar lo que se les ordena.
Del PRD heredaron la incapacidad para establecer una relación sana con su
fundador y líder carismático, quien sigue
siendo el factor que mantiene la cohesión
de una extraña coalición, donde se apretujan y remolinean todas las siglas del alfabeto ideológico.
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