martes, 5 de mayo de 2020

RUINAS

José Blanco - Periódico La Jornada
Al final –un final que no será un punto en la escala del tiempo–, habrá ruinas por todo el mundo. De modo muy desigual, como siempre, pero ruinas. La irracionalidad extrema del capitalismo no pudo quedar más desnuda: entre más cuidados haya para los seres humanos y más personas sean salvadas y protegidas mediante el resguardo domiciliario –sin vacuna ni medicamentos–, peor para la sociedad capitalista, peores serán las ruinas. No hay una economía para los cuidados.
Con fiereza en el instinto, las clases dominantes de EU han elegido la economía frente a las personas: reabrir los negocios a rajatabla. Ya alzaron el trofeo de campeón del mundo en el número de muertes y de contagiados, pero para esas clases el costo de oportunidad va por delante: los muertos son un subproducto inevitable de la crisis económica y pandémica; demasiado se ha pagado con el frenazo económico. El sistema capitalista desfallece si no es alimentado sin pausa: ganancias, crecer, acumular. Los argumentos sobre la pérdida de las fuentes de empleo dejan ver su verdad efectiva: sin la fuerza de trabajo, no hay ganancias ni crecimiento ni acumulación. Ese es el apremio real, no la baja de la masa salarial.

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