- Sin las epidemias no se entienden las caídas y los ascensos de grandes imperios desde Roma y Estados Unidos, pasando por el de Bonaparte
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado jueves en la Casa Blanca.ALEX BRANDON / AP
Estamos avanzando. Penosamente. Dolorosamente, a la vista de las cifras trágicas, propias de una guerra. Pero avanzamos muy despacio, ayudados por los mismos métodos de aislamiento y distancia social que se han venido usando desde la más remota historia de las plagas. Y así será mientras no existan medicamentos que curen y vacunas que prevengan. Los avances diferenciales los proporcionan los datos y las proyecciones matemáticas. Sabemos con mayor precisión y antelación lo que antes tardaba años en conocerse, y esto nos permite corregir, planificar y mejorar.
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