lunes, 18 de mayo de 2020

FELIPE, "EL PERFECTO" OPOSITOR

  • Antes de empezar “la despiadada vía de la demolición” de la 4T, Felipe Calderón debería aclarar varias de sus “decisiones difíciles”; por ejemplo, ¿por qué decidió dejar a Genaro García Luna seis años al frente de la seguridad pública?

Felipe, el ‘perfecto’ opositor

Ernesto Núñez Albarrán/ Aristegui Noticias

Bien dicen que todo poder necesita un contrapoder. Todo gobernante, al crear su narrativa de dominación, busca un ente opositor que, al resistir, justifique y retroalimente sus políticas de gobierno.
Esa polarización ha sido el eje articulador de la historia política de México en el siglo XXI, sobre todo a partir de 2006: un estira y afloja entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa.
Un juego de vencidas entre dos personajes que, por las buenas y por las malas razones, han tenido la oportunidad de ejercer el poder y el contrapoder.
Gracias a Felipe Calderón y a las artimañas con las que llegó a la Presidencia en el 2006, gracias a la guerra que ensangrentó al país, López Obrador pudo construir la imagen del perfecto opositor; resistió dos sexenios y, en 2018, supo capitalizar el correlato que construyó durante el calderonismo y el peñismo: el pueblo versus la mafia en el poder.

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