miércoles, 6 de mayo de 2020

ENERGÍA SUCIA

Sergio Sarmiento - El Siglo de Torreón
AngelaMerkel y Donald Trump tienen actitudes opuestas hacia el conocimiento científico. ¿Y la 4T? Merkel, doctorada en química cuántica, recibe alabanzas dentro y fuera de Alemania por su gestión ante el COVID-19. En un reportaje sobre la canciller, Ana Carbajosa (El País, 28 de abril) explica algunas claves del éxito:mensaje claro “apoyado en la ciencia”, dejarse “aconsejar por paneles de equiposmultidisciplinares, donde además de virólogos hay psicólogos, juristas y expertos en educación” y confianza “en sus universidades e instituciones científicas”. 
Trump ha intentado someter a la ciencia y a los científicos a sus ambiciones políticas y a las extravagancias de la “pseudociencia”. Su momento de mayor gloria fue recomendar la ingesta de cloro para curar el coronavirus. Estaba probablemente influido por un movimiento (la Iglesia de la Génesis II, en una de sus expresiones) que promueve el uso de cloro para curar cáncer, autismo, acné, diabetes y, por supuesto coronavirus. (Melissa Eaton, et.al., New York Times, 26 de abril).  

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