Los neoliberales abrieron las puertas a los intereses oligárquico-imperiales que Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos nacionalizaron, el primero en 1938 y el segundo en 1960. Poner remedio a esa magna regresión ha sido uno de los epicentros de la Cuarta Transformación (4T). Durante seis sexenios, bajo la condicionalidad acreedora instaurada en torno a toda línea de crédito autorizada, y en operación por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo Banco Mundial, se desvaneció aquella noción de que colocar un área tan estratégica como la energía en manos extranjeras es cosa de colonias. Ahora, en tiempos de la 4T, que está encaminada a la recuperación del timón energético, vale recordar que ese sector sigue bajo asedio. Los ajustes que se están haciendo ahora en lo referente a seguridad, rescate de Pemex, de la CFE y el ordenamiento del sector, que incluyen las energías limpias (geotermia, solar, eólica) están bajo ataque de los beneficiarios de la debacle energética neoliberal.
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