Luis Rubio - El Siglo de Torreón
“Antes de Elvis no había nada”,
afirmó John Lennon en una entrevista. Igual promete ser para
el presidente López Obrador. Por año
y medio tuvo una enorme latitud,
desconocida desde los años setenta,
para desarrollar sus programas y
avanzar sus prioridades. Pero, como
a todo presidente en el mundo, algo
inesperado le marcó un alto, cambiando todo de ahí en adelante.
Quizá el mayor cambio que el coronavirus trajo consigo, por necesidad, fue el fortalecimiento de la sociedad frente al gobierno, algo que se
exacerbó inexorablemente por la forma tan torpe en que el gobierno falló
en su responsabilidad elemental de
proteger a la población. Las consecuencias de este cambio se verán en
los años y décadas por venir, siendo
posible que la mayor de ellas sea que,
finalmente, la sociedad mexicana se
libere de un sistema político opresivo que ha impedido el encumbramiento de una verdadera democracia. El tiempo dirá.
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