Carlos Ramírez - Indicador Político
El gran debate dentro del gobierno y entre los factores de la producción no es el coronavirus, sino el proyecto económico posneoliberal convocado sin definirlo. Ahí, en esa discusión, se está jugando su suerte el gobierno de la 4T.
El ensayo presidencial sobre una nueva política económica, el decreto sobre centralización del gasto en el ejecutivo, el decreto de re-estatización de la electricidad y la iniciativa de Morena para inspeccionar en la riqueza son algunos indicios de que el modelo de la 4T carece de un plan formal de reforma económica progresista, que anda picoteando recursos por aquí y por allá y que no está encarando un dilema sexenal: o una gran reforma económica o quedarse con un neoliberalismo vergonzante.
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