- La actitud negadora del presidente y la ausencia de una sanidad pública universal, combinadas con errores iniciales, arrojan incógnitas sobre el alcance real de la crisis en el país

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.MANDEL NGAN (AFP
Al margen de graves errores como la deficiente distribución de las pruebas de diagnóstico, que convierte en poco menos que una incógnita el número real de contagiados en el país, la crisis del coronavirus ha chocado en Estados Unidos con dos graves problemas. Primero, la personalidad volcánica de un presidente en pleno año electoral, temeroso del impacto de la epidemia en la economía, cuya pujanza contempla como su principal argumento para la reelección. Y segundo, las debilidades que lastran la asistencia sanitaria en una de las únicas economías desarrolladas que carece de sanidad pública universal, y donde millones de ciudadanos evitan las visitas al médico por temor a los costes que conllevan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario