¿Y ahora?
Después de la victoria política, mediática y de exhibición de fuerza, el movimiento femenino-feminista y sus aliados masculinos debe dar el siguiente paso: como el Estado y los gobiernos no quieren, entonces lo que debe venir en el corto plazo se resume en una palabra: organización.
A pesar de que los problemas de seguridad no son de exclusividad de género sino del desbordamiento de las bandas criminales sobre un Estado agobiado, cada sector debe construir sus propios muros de defensa. En este sentido, la agenda femenina-feminista podría explorar acciones concretas que se conviertan en presiones de la sociedad civil sobre las funciones descalabradas del Estado en seguridad:
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