- La organización económica es sólo digerible socialmente si el crecimiento no implica una aceleración destructiva

Manifestantes levantan una barricada en Santiago, durante una protesta callejera realizada el viernes 31 de octubre. AFP
La economía global parece vivir un proceso de inversión del orden imperante desde la segunda mitad del siglo XX. El mundo se desglobaliza porque la interacción, comunicación e interdependencia se han exacerbado hasta causar un importante rechazo.
La tecnología impone una velocidad en los procesos de oferta y demanda que parece incomodar a muchos ciudadanos. Una epidemia como la del coronavirus mantiene encerrados a millones de personas y aterradas a otras tantas, poniendo en jaque eventos globales como el Mobile World Congress de Barcelona y generando una contestación social dentro de la propia China hasta ahora inusitada.
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