“
Tengo que seguir hablando del modelo neoliberal, porque ese fue el que
causó toda esa desgracia”.
Andrés Manuel López Obrador
La historia de horror no solo no termina sino que cada día empeora. La matanza de tres mujeres y seis niños de la familia LeBarón de Chihuahua, que dejó también a seis niños lesionados, es un doloroso recordatorio. Lo peor es que no se ve
la manera de revertir la situación. El plan
de ofrecer abrazos en vez de balazos no
está funcionando.
El secretario de seguridad ciudadana,
Alfonso Durazo, afirmó ayer en la mañanera que veía la posibilidad de una “confusión” en este caso. Recuerdo la sorna
con que los grupos de izquierda recibían
en el pasado todas las versiones de actos
de violencia producidos por confusiones,
desde el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en Guadalajara en
1993 hasta el secuestro y homicidio de los
normalistas de Ayotzinapa en Iguala en
2014. La matanza de los LeBarón se llevó
a cabo en dos ataques separados a camionetas en que viajaban miembros de la familia. No había hombres en los vehículos:
solo mujeres y niños. ¿Suena a confusión?
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