lunes, 7 de octubre de 2019

TRAS LAS HUELLAS DE NIXON

  • Conmoción en Washington por un escándalo con la capacidad de convertirse en un trauma nacional. Otro 'Watergate', esta vez un 'Ucraniagate'
Francisco G. Basterra - El País
Durante muchos meses confiamos en que los contrapesos constitucionales refrenarían a Trump. Y que el presidente ajustaría su conducta extravagante, portándose en la Casa Blanca como un adulto operando dentro de las reglas institucionales, observando la filosofía constitucional del imperio de la ley. Por el que nadie, ni siquiera el presidente de los Estados Unidos, está por encima de su cumplimiento.
Nos equivocamos. Debimos haberlo advertido, Trump dio señales claras de que su presidencia sería una noria enloquecida. Recordemos su afirmación de que podría salir a la Quinta Avenida de Nueva York y pegarle cuatro tiros a cualquiera, sin que a él le pasara nada.

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