Julio Faesler - El Siglo de Torreón
La institución de revocación del mandato figura en las legislaciones de algunos países y se considera una forma avanzada de "democracia directa", la que dota al ciudadano de un poder omnímodo que cuelga como la clásica espada sobre el funcionario.
Como medida de control, es buena la intención, pero como institución constitucional resulta un artefacto jurídico que implica consecuencias muy distintas a la de simplemente purgar al sistema político de ineptitud o corrupción.
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