viernes, 4 de octubre de 2019

LAS DISTOPÍAS DEJAN DE SER UNA FICCIÓN

  • No somos conscientes del deterioro que suponen Donald Trump y Boris Johnson porque carecemos de perspectiva para evaluar los daños
Ramón  Lobo - El País
Ya no enciendo la televisión cuando quiero ver una distopía, me basta con escuchar a los líderes de dos de las democracias que tenían, y tienen, los contrapesos más eficaces frente al abuso de poder. No somos conscientes del deterioro que suponen Donald Trump y Boris Johnson porque nos hallamos en medio del huracán, carecemos de perspectiva para evaluar los daños. En este clima, Nixon hubiera tenido posibilidades de sobrevivir al escándalo Watergate. Hemos normalizado tanto la bajeza moral que nada parece extraordinario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario