Un suspicaz lector, supongo que asiduo, me sugería haber encontrado una crítica al actuar del órgano electoral en mi artículo La trampa del regodeo ( El Financiero, 26/9/19). En realidad, busqué llamar la atención sobre la frivolidad y fragilidad que han acompañado la evolución de nuestra democracia y, en particular, la del pluralismo realmente existente. De ello no se puede culpar al IFE-INE.
Me preocupó el comentario porque soy una voz más de las que defienden la existencia de este órgano autónomo, que es savia en y para la construcción de la democracia en nuestra nación.
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