Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
El descenso llegó y no se mueve. Las empresas calificadoras caen sobre nosotros y todas a una apuntan a la crisis inaudita que en sus finanzas afecta a Petróleos Mexicanos (Pemex). Éste, no lo olvidemos, ha sido sobrexplotado por el gobierno federal para contraer deuda y abultar sus ingresos tributarios, con las consabidas implicaciones sobre las finanzas de la industria y sus potencialidades.
Los gobiernos de la nueva etapa mexicana de la pluralidad y la democracia se comieron la gallina de los huevos de oro que nos quedaba y ahora nos dejan en una triste inopia. No se puede avizorar la forma en cómo el gobierno va a lidiar con los primeros y segundos resultados del declive económico, pero no debe caber duda de que sus números serán implacables: menos crecimiento es menos empleo y menos consumo, y ambos quieren decir menos ingreso y para el Estado menos recursos tributarios y así más recortes y desde luego menos gasto efectivo del sector público a favor de proyectos sociales y de infraestructura. Este es un círculo elemental, pero de hierro que sólo puede romper el gobierno cambiando su política económica en favor del empleo y la producción.Ler más
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