Enrique Quintana - El Financiero
Una tragedia como la que vivimos con la explosión de Tlahuelilpan nos debe dejar lecciones. Sería terrible que no aprendiéramos como país de un hecho tan costoso en vidas humanas.
A mi juicio, las siguientes deben ser algunas de las lecciones.
1-Debe haber una difusión mucho más amplia y directa, incluso cruda, del alto riesgo que existe en las fugas de combustible, que se han incrementado en los últimos meses por el disparo del robo en ductos. Más de una vez habíamos estado ya al borde de un hecho como el del viernes. El 12 de septiembre del año pasado, una noticia pasó casi desapercibida a escala nacional: 7 colonias del norte de Puebla tuvieron que ser desalojadas por una fuga de gas que resultó de una perforación deliberada en un ducto. Por fortuna, nada ocurrió, pero el riesgo fue enorme.
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