- El robo de carburante forma parte del día a día del municipio mexicano en el que han muerto al menos 85 personas tras la explosión de una toma ilegal
Jon Martin Cullel - Tlahuelilpan (Hidalgo) - El País
Tlahuelilpan dejó de ser Tlahuelilpan hace ya tiempo. En este pueblo, cuyo nombre deriva del náhuatl y significa "el lugar donde se riegan las tierras", el comercio le ganó la partida a la alfalfa y al maíz. En martes de mercado, el tianguis semanal llena de puestos y de olores las calles y de gente venida de toda la zona para hacer sus compras de la semana. Más recientemente el comercio municipal incorporó un nuevo producto, más de trastienda y que no se ve en las estanterías: la gasolina robada. Un secreto a voces que ha salido a la luz en su versión más macabra con la muerte el viernes de al menos 85 personas, debido al estallido de una toma clandestina.
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