- La sequía y la brusca devaluación del peso alteraron los pronósticos favorables de principios de año
El Gobierno de Mauricio Macri no ha logrado romper el ritmo de cortos ciclos económicos en el que se instaló en los últimos años del kirchnerismo, con crecimiento en los años impares y retroceso en los pares. Después de un 2016 en números rojos, el PIB argentino creció un 2,9% en 2017 y empezó 2018 aún mejor: con un avance del 3,9%. Pero la tendencia se invirtió a partir de abril y se mantiene en descenso. El instituto oficial de estadísticas (Indec) informó hoy de una caída de la actividad económica del 4,2% en el segundo semestre. La peor sequía en 50 años y el inicio de la brusca devaluación del peso influyeron en el declive económico entre abril y junio. Pero la tormenta no ha remitido: el Gobierno estima que la economía retrocederá un 2,4% en todo 2018.
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