- El potente terremoto del año pasado no ha detenido la imparable crecida de los precios en el corredor Roma-Condesa, una de las zonas más golpeadas
El suelo del edificio crujió y quedó levantado dos centímetros sobre la acera. En varios departamentos se abrieron grietas, se cayeron dos paredes de la escalera y otro latigazo decora la pared del portal. Durante los primeros meses tras del terremoto que asoló hace justo un año la Ciudad de México, todos los inquilinos fueron desalojados de este inmueble de la colonia Roma, una de las joyas inmobiliarias de la capital y epicentro del daño. Cuando regresaron, los alquileres se habían disparado. Javier Naranjo, un español de 25 años que llegó a la capital mexicana con una beca tras terminar Empresariales, entró en junio con otros dos jóvenes a un piso de tres habitaciones. Pagan 20.000 pesos (casi 1.060 dólares) mensuales, un 20% más que la renta establecida antes del sismo. “Estamos en un octavo piso y da un poco de respeto por si vuelve a temblar pero nos dicen que es seguro y nos gusta mucho el barrio”.
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