En buena medida vivimos en un entorno social y político de democracia de temporada. Esto ocurre especialmente a escala nacional cada seis años cuando debe renovarse la Presidencia de la República. Un nuevo Rodrigo de Triana exclamaría a voz en cuello: ¡Julio a la vista!
Es una democracia enfocada en la formalidad del voto y sin ser íntegra por completo, ciertamente, no es poca cosa. Pero es insuficiente.
En este periodo clave resurge con decisiva presencia pública el Instituto Nacional Electoral (INE) con su gran fuerza publicitaria. Exhibe los conflictos que tiene su naturaleza actual y su conformación institucional, aunadas a las que acarrean sus propias funciones.
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