Jaqueline Peschard - El Financiero
A dos semanas del arranque de las campañas electorales, hay grandes expectativas sobre el primer debate entre candidatos presidenciales, el próximo 22 de abril, pero la pregunta obligada es si podemos esperar algo más que acusaciones mutuas. ¿Será posible que se aproveche el espacio para inyectar cierta racionalidad a la confrontación, poniendo énfasis en la oferta política concreta de cada contendiente; es decir, en propuestas de políticas públicas específicas como compromisos de gobierno?
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