Samuel García - El Universal
A los gobiernos les dan pánico los contrapesos y por eso tratan por todos los medios de evitarlos, posponerlos o aniquilarlos. Es razonable.
A los funcionarios político en el poder no les gusta que alguien más se esté metiendo sus narices en lo que han hecho solos toda la vida sin observaciones, ni vigilancia, -ni mucho menos- críticas públicas. Siempre dirán que ya tienen suficientes contrapesos, que la vigilancia ya está allí, que no se exagere cuando se habla de transparencia o de rendición de cuentas. Lo cierto es que prefieren la discrecionalidad que les da hacer las cosas en los oscurito.
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