- El riesgo no sólo es crear un monstruo como fiscal, sino también que ocurran contrarreformas que desnaturalicen el nuevo sistema de justicia adversarial
CIUDAD DE MÉXICO (Apro).- Después de la puesta en marcha del nuevo sistema de justicia penal en junio pasado, en México se puso freno a las adecuaciones para transformar a la Procuraduría General de la República (PGR), subordinada al Ejecutivo, en una Fiscalía General de la República (FGR) autónoma, que además de transparentar su actuación en la persecución de los delitos, fuera determinante en la fiscalización y el combate a la corrupción.
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