Gabriel Csaillas - El Financiero
Si alguno de ustedes ha tenido la oportunidad de visitar Singapur, saben que es un país muy interesante. Si caminamos por la bahía, la magnífica vista adornada por modernos edificios, incluyendo el complejo Marina Bay Sands —que se distingue por tener una alberca en forma de barco “navegando” arriba de tres torres que conforman un centro comercial con hotel y casino—, así como la inmensa cantidad de barcos cargueros que se observan en el horizonte náutico, nos permite tener una idea de la importancia que tiene Singapur como hub de comercio internacional y centro financiero global. Si visitamos el interior de la isla, nos podemos dar cuenta que Singapur es un claro ejemplo de vida multicultural, en donde conviven en paz personas de origen malayo —practicantes del Islam—, de origen chino —budistas y otros credos originarios de China—, y de origen indio, que fundamentan su fe en el hinduismo. Todo esto acontece en un país con clima similar al del estado de Tabasco —con una temperatura que oscila entre 20 y 40 grados centígrados y 90 por ciento de humedad—, y con un territorio muy pequeño.
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