- Hace seis años, a estas alturas del proceso electoral en México, la batalla estaba definida
Hace seis años, a estas alturas del calendario del proceso de sucesión presidencial en México, la batalla estaba definida. A principios de 2011 sabíamos que Enrique Peña Nieto sería el contendiente por el PRI y Andrés Manuel López Obrador por la izquierda. 18 meses después el priista ocuparía el primer lugar con 38% de los votos y el tabasqueño el segundo, con 32%. La única sorpresa, acaso, es que Peña Nieto no hubiera obtenido más ventaja en lo que parecía un desfile triunfante, tras casi tres años de ininterrumpida campaña en su calidad de gobernador del Estado de México.
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