- No contesta preguntas de periodistas, no se sabe qué piensa sobre los temas más calientes y en algunas visitas oficiales ni siquiera aparece
La Casa Blanca tiene un ministro fantasma. Es el secretario de Estado, Rex Tillerson, un peso pesado de la política mundial, pero cuyo perfil es tan difuso que a veces roza la invisibilidad. No contesta preguntas de periodistas, no se sabe qué piensa sobre algunos de los temas más calientes y en destacadas visitas oficiales (Japón, Israel y Canadá) ni siquiera ha hecho aparición. Para muchos ha sido aplastado por la maquinaria de la Casa Blanca, como demostraría el recorte del 37% de su presupuesto o el rechazo presidencial a su candidato a vicesecretario. Otros aseguran que, en el carrusel de la Administración Trump, es simplemente prudente y aguarda su momento. “No se sabe cuál es su postura en muchos grandes temas, y aún se está a la espera de que se dé a conocer. Hay bastante desconcierto en el Departamento de Estado”, dice una fuente diplomática europea.
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